Fondos de la AFA bajo la lupa: una empresa contratada habría destinado millones a lujos y gastos personales.

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TourProdEnter LLC, la empresa contratada por la Asociación del Fútbol Argentino para canalizar y recaudar ingresos en el exterior durante los últimos cuatro años, habría utilizado fondos provenientes de la entidad para solventar una amplia variedad de gastos de lujo. Así surge de registros bancarios confidenciales a los que accedió y analizó LA NACION, provenientes de entidades financieras estadounidenses bajo orden judicial.

La documentación indica que Erica Gillette, esposa del productor teatral y exdiputado provincial Javier Faroni, autorizó pagos y transferencias por al menos 16,6 millones de dólares destinados a bienes y servicios suntuarios. Entre ellos figuran aviones privados, vuelos chárter, yates de alta gama, alquiler de residencias exclusivas, autos de lujo, actividades ecuestres, diseño de interiores, entradas VIP a espectáculos teatrales e incluso servicios vinculados al cuidado personal.

Los registros provienen de cuatro bancos —Bank of America, Citibank, JP Morgan y Synovus— que debieron entregar información en el marco de un proceso de “discovery” ordenado por la Justicia de Estados Unidos. Las transferencias se habrían efectuado desde cuentas donde se concentraban ingresos de la AFA, bajo la presidencia de Claudio “Chiqui” Tapia y con Pablo Toviggino como tesorero y figura clave en la estructura dirigencial.

Los movimientos de fondos muestran picos significativos entre abril y julio de 2023, pocos meses después de la consagración de la Selección argentina en el Mundial de Qatar. En ese período se registraron pagos por servicios de equitación, alquiler de villas de lujo en Ibiza, renta de yates en el Mediterráneo y otros consumos asociados al turismo de alto nivel.

Solo en gastos vinculados a la operatoria aérea —vuelos privados, alquiler y mantenimiento de aeronaves— se detectaron desembolsos superiores a los 13,5 millones de dólares desde diciembre de 2022. Entre las firmas que recibieron pagos figuran empresas dedicadas a la compra, alquiler y mantenimiento de aeronaves, aunque la documentación no permite determinar si se adquirió algún avión ni quiénes fueron los pasajeros de esos vuelos.

Los registros tampoco especifican si los viajes y consumos beneficiaron a directivos de la AFA, a terceros vinculados a la empresa contratada o a delegaciones deportivas. Consultados por LA NACION, Gillette y Faroni optaron por no responder. En cambio, TourProdEnter emitió un comunicado en el que sostuvo que se trata de una compañía privada, con autonomía para disponer de sus fondos, y que actúa conforme a la legislación vigente.

Además de los gastos aéreos, la investigación periodística detectó más de 1,4 millones de dólares destinados al alquiler de yates de lujo en destinos como Ibiza y el Mediterráneo italiano, así como pagos por residencias exclusivas y servicios de diseño y decoración de propiedades en Estados Unidos. No consta si esos inmuebles están vinculados a instalaciones oficiales de la AFA.

También se identificaron transferencias a empresas relacionadas con el automovilismo deportivo, talleres mecánicos y karting, un dato que cobra relevancia en el contexto de investigaciones judiciales que hallaron vehículos de competición durante allanamientos vinculados al entorno dirigencial.

Otros rubros llamativos incluyen gastos en productos de peluquería y cuidado personal masculino, así como pagos a empresas teatrales y productoras culturales, algunos de ellos coincidentes con la actividad profesional de Faroni como productor.

Finalmente, los registros muestran desembolsos vinculados al mundo ecuestre, tanto para servicios de rehabilitación y entrenamiento de caballos como para su traslado internacional, sin que se haya podido establecer el destino final ni el motivo de dichas operaciones con fondos relacionados a la AFA.

Toda esta información se suma a otras transferencias previamente reveladas que involucran giros millonarios a sociedades sin actividad registrada y a personas con antecedentes económicos y fiscales irregulares, lo que profundiza el nivel de escrutinio judicial y público sobre el manejo de los recursos de la entidad madre del fútbol argentino.