Washington definió un esquema de intervención en Venezuela y aseguró que conducirá las decisiones del gobierno transitorio

POLÍTICA

El secretario de Estado Marco Rubio detalló un plan escalonado que prevé una etapa inicial de control y contención, seguida por la reconstrucción económica y una transición política bajo tutela estadounidense.

WASHINGTON.– El gobierno de Estados Unidos formalizó una estrategia integral para Venezuela basada en un esquema de tres momentos sucesivos, que se pondrá en marcha tras la remoción del presidente Nicolás Maduro mediante una operación militar. El plan contempla una primera etapa orientada a garantizar el orden interno, una segunda centrada en la recuperación económica y social, y una fase final de transición política supervisada por Washington.

La hoja de ruta fue expuesta este miércoles por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante un encuentro informativo con miembros del Congreso estadounidense. Según indicó el funcionario, no existen plazos definidos para cada fase, ya que su ejecución dependerá de la evolución del escenario interno venezolano.

Rubio sostuvo que la prioridad inmediata de la Casa Blanca es evitar un vacío de poder o un colapso institucional luego de la salida de Maduro. En ese sentido, remarcó que la primera fase estará enfocada en estabilizar el país y en desarticular los mecanismos financieros que, a criterio de Estados Unidos, sostuvieron durante años al régimen chavista.

“No podemos permitir que esto derive en una situación caótica”, afirmó el secretario de Estado, al justificar el despliegue de una política de control económico y aislamiento internacional que definió como una herramienta clave para sostener la gobernabilidad en el corto plazo.

En ese marco, defendió el endurecimiento de las medidas de presión sobre Venezuela, al señalar que ese cerco financiero le otorga a Washington un margen de influencia determinante. Como parte de esa estrategia, confirmó que en las últimas horas se concretaron nuevas incautaciones de embarcaciones vinculadas al comercio de crudo.

Rubio explicó que Estados Unidos se encuentra en negociaciones avanzadas para asumir el control del petróleo almacenado en Venezuela. De acuerdo con sus declaraciones, se trata de un volumen estimado entre 30 y 50 millones de barriles, que serían colocados en el mercado internacional sin los descuentos que Caracas venía otorgando en los últimos años.

Los ingresos derivados de esas ventas, aseguró, no quedarán bajo control del antiguo aparato estatal venezolano. “Esos recursos serán administrados de manera tal que beneficien directamente a la población y no vuelvan a alimentar redes de corrupción”, sostuvo, al presentar el esquema como un mecanismo de sostenimiento durante la fase de estabilización.

En consonancia con esa postura, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ratificó que la administración estadounidense mantiene una comunicación permanente con las autoridades interinas que asumieron el control del gobierno venezolano. Durante una conferencia de prensa, afirmó que tanto Rubio como el vicepresidente JD Vance participan de ese diálogo.

“Estados Unidos tiene hoy una influencia total sobre el proceso, y las decisiones que se adopten responderán a los lineamientos fijados por Washington”, señaló Leavitt, quien además confirmó que el gobierno transitorio aceptó liberar el petróleo incautado a favor de Estados Unidos.

Superada la etapa inicial, el plan contempla una segunda fase enfocada en la reactivación económica y la reinserción progresiva de Venezuela en el comercio internacional. Rubio adelantó que se buscará garantizar un acceso ordenado y supervisado al mercado venezolano para empresas estadounidenses, europeas y de otros países, bajo reglas transparentes y control externo.

Ese proceso estará acompañado, según explicó, por una agenda de reconstrucción institucional y reconciliación social. Entre las medidas previstas, mencionó la liberación de presos políticos, la implementación de amnistías y el retorno de dirigentes opositores exiliados, con el objetivo de recomponer la sociedad civil tras años de confrontación y crisis.

La última etapa del esquema será la transición política. Rubio aclaró que no se tratará de un proceso aislado ni lineal, sino que se desarrollará de manera gradual y en simultáneo con las fases anteriores, siempre bajo seguimiento directo de Estados Unidos.

El anuncio oficial se produjo pocos días después de la caída de Maduro. En la madrugada del sábado 3 de enero, fuerzas estadounidenses ejecutaron una operación para extraer al mandatario venezolano del país. Tras ese operativo, Delcy Rodríguez asumió la conducción interina del Ejecutivo con el respaldo de Washington, una decisión que generó fuertes cuestionamientos en sectores de la oposición, en particular entre dirigentes cercanos a María Corina Machado.

Desde entonces, el gobierno estadounidense dejó en claro que ejercerá un rol central en el proceso de reorganización política venezolana y que coordinará de forma directa con el gobierno transitorio para evitar un deterioro institucional y garantizar el cumplimiento del plan establecido.